De un tiempo a esta parte las denuncias en redes sociales por diversas temáticas que van desde el maltrato animal hasta el abuso de menores se multiplicaron exponencialmente. Los usuarios encuentran en la virtualidad el oído y el apoyo que las instituciones niegan, sin embargo no todo es color de rosa.

Desde la llegada de los celulares con cámara allá por el año 1997, pasando al actual mayor alcance de las resoluciones con los nuevos smartphones y la grabación en HD de los videos, hacen que retratar nuestras memorias y mejores momentos  sea cuestión de meter la mano en el bolsillo.

Esta gran ventaja se traslada a poder retratar casi cualquier momento memorable, curioso o anecdótico que podamos encontrar en nuestra vida diaria. Ventaja que habría sido buenisima en tiempos de Moises cuando con su báculo dividió las aguas del mar rojo. Hubiese sido una gran selfie

Hoy todo es retratado y capturado. La fotografìa y el video son parte de nuestra vida e incluye a todas las generaciones (todavía es gracioso ver a mi mamá acercando el ojo a la pantalla de su smartphone buscando “enfocar bien”). Incluso se generan widgets para ayudarnos a sacarnos nuestras propias autofotos, diariamente aparecen nuevas aplicaciones que permite el retoque y modificación de lo que sacamos y las redes sociales nos permiten compartirlos con millones de personas.

Particularmente, Facebook suma alrededor de 250 millones de imágenes por día según lo que comunicó la misma empresa, Instagram (también perteneciente a Facebook) suma alrededor de 60 millones por día, mientras que youtube alimenta su gigantezco servidor con 300 horas de video por minuto… SIIIII POR MINUTO!!!! , solo para mencionar algunas.

Las redes sociales permitieron, entre otras cosas, la posibilidad de que las personas pudiesen ser generadores de contenido y con el advenimiento del periodismo ciudadano donde muchos usuarios vieron la necesidad de ser partícipes de la ciudadanía y denunciar lo que consideran incorrecto.

Entonces podemos hablar del inicio de la ciberdenuncia. El ciudadano común veía cosas que no le parecían correctas, tomaba su aparato móvil, lo retrata en foto o video, lo sube a las redes sociales y a viralizar se dijo!!…

Así los usuarios encontraron un nicho para “ser escuchados” fuera de los medios de comunicación tradicionales e incluso al no encontrar respuesta en las vías legales correspondientes. Se utilizan las redes sociales generando contenidos en las que se destacan maltrato animal, funcionarios públicos en alguna  situación comprometedora, policías faltando a la ley, denuncias sobre pedofilia, situaciones de violencia de género, etc.

Un caso resonante fue el de una madre que subió un video con su pequeña hija de 4 años en el que la menor relata el supuesto abuso al que la sometía su padre. La mujer, ante la falta de respuestas de la justicia, inició una cruzada a través de redes sociales  que se viralizó exponencialmente al punto de incluirse en la agenda de los medios de comunicación de todo el país.

Algo más lejano es lo que paso con la cazadora estadounidense que se retrataba con sus “trofeos” y las subía a las redes sociales y por supuesto, cientos de asociaciones y amantes de los animales se hicieron eco realizando denuncias, atacando e incluso amenazando de muerte a la joven, cosa que también se replicó en grandes figuras como Diego Maradona.

Similar suerte corrió una veterinaria de texas que subió a su red personal una foto suya posando con un gato al que había cazado con arco y flecha. En este caso fue peor porque además fue despedida de la clínica donde trabajaba a raíz de esa fotografía

Casos como estos podemos encontrar miles, en los que una denuncia encuentra eco y empatía en otros usuarios y logran así la tan ansiada viralización. Logrando ser “escuchados” por decirlo de alguna manera.

Sin embargo, todo tiene su lado negativo…

En el último tiempo en pos de una fuerte campaña contra el acoso callejero (al cual adhiero enfáticamente) muchas mujeres decidieron fotografiar o filmar a quienes consideraban que las acosaban subiendolo a una serie de espacios creados para tal fin.

En este afán llegó una joven que sintió una mirada lasciva en un viaje de micro y ante su incomodidad tomó una fotografía y subió a facebook comentando su indignación con todas las letras. Obviamente tuvo su repercusión, su viralización y toda la marencoche pero lo que esta joven no sabía, era que este muchacho en realidad es una persona con otras capacidades, con un retraso madurativo importante y  cuya patología lo hacía mirar fijamente hacia la nada.. (en ese trayecto se encontraba esta joven).

En el momento en el que algún conocido del joven pudo dar con esa información y realizar las explicaciones correspondientes, ya la reputación del chico estaba totalmente manchada y no faltará alguno que desee hacer justicia por mano propia con este “acosador”

Otro caso documentado sucedió en Ecuador cuando un conductor vio un supuesto maltrato de un perro al que llevaban colgado de un vehículo. Si bien la imagen de por si es escalofriante, el detalle era que el perro en realidad ya estaba muerto y estaba siendo trasladado hasta donde sería enterrado. Nuevamente, hasta que llegó la “verdad”, el buen nombre ya había sido vapuleado.

Por último, (y no jodemos más) es un caso que se conoció hoy en San Juan  donde una mujer recibió una fotografía de alguien que estaba en una situación “sospechosa” en un colegio del medio y se lo indica como un supuesto “secuestrador de niños”. La mujer que lo publicó adujo que la recibió por el servicio de mensajería whatsapp y se apuró a subirla en su facebook personal desde donde tuvo la repercusión que amerita un caso de esta magnitud.

El supuesto secuestrador, es un albañil desempleado que estaba en ese momento esperando a su familia. Su único delito fue la “portación de cara”. Cuando le llegò la informaciòn realizó la denuncia correspondiente y la policía lo detuvo por un par de horas a las denunciante basándose en el código de faltas de la provincia puntana. Una vez en libertad la mujer pidió perdón pero nuevamente el daño ya está hecho.

Las nuevas tecnologías nos permiten a todos estar en una posición privilegiada. Un contenido creado por nosotros puede ser viralizado y recibir reconocimiento sin importar que se trate de un video con un golpe estupido en la puerta de la casa (fijense lo bien que andan los youtubers) o el momento exacto en el que el Volcán Calbuco hacía erupción.

Las posibilidades son infinitas pero debemos ser cautos, nunca sabemos quien está del otro lado o no sabemos cuando nosotros podremos estar sentados en el banquillo de los acusados.

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